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Blog educativo

Tres mitos sobre la educación de los hijos.

La relación de padres e hijos se basa en el amor, todo lo que hacemos los padres lo hacemos pensando en el bien de nuestros hijos. Sin embargo, a veces los padres dejamos que nuestros miedos y necesidades de control interfieran con nuestro rol de educar. Los miedos que tenemos como padres son los principales responsables de la necesidad de crear y creer en mitos; estos mitos impiden una conexión profunda entre padres, madres e hijos. Hoy compartimos tres mitos sobre los que conviene reflexionar.

Mito #1: Los papas perfectos.
No existen papas perfectos, nadie nos enseñó a ser papás y tuvimos que aprender sobre el camino. Cuando nos convertimos en padres la responsabilidad por educarlos bien nos abruma, un padre o una madre siente que hay mil cosas que podrían pasar si nos descuidamos o si hacemos algo mal. Pero la verdad es que no existe un papá o una mamá perfecta, lo que es verdad es que no podemos protegerlos de todo, tampoco debemos protegerlos de todo, ya que necesitan aprender a lidiar con el fracaso y el error. Si estas leyendo esto es porque tu hijo te interesa y eso te hace un excelente padre o madre. No hay un manual único pues sabemos que todos los niños son diferentes, con un espacio, tiempo y estilo cognitivo propio. Recuerda que tu hijo necesita sentir el amor de sus padres, pero también necesita conocer y entender las reglas. Somos los papás los que tenemos que imponerlas. ¡Nos guste o no!

Mito #2: Solo yo educo a mis hijos.
La verdad es que los padres somos uno de los muchos contribuyentes en la educación de nuestros hijos; los niños son como esponjas que absorben información de todos lados. Los padres tenemos una gran influencia, pero también influyen los abuelos, tíos, hermanos, primos; los maestros en la escuela, los amigos del colegio, del club, del barrio; los libros y periódicos, la televisión y ahora el internet y las redes sociales. Educar a los hijos es un trabajo de equipo que dirigimos los padres; por lo que todas sus decisiones cuentan: el barrio a donde nos mudamos, el colegio que escogemos, los programas de TV que miramos y las redes sociales que permitimos. No se puede evitar el contacto de los hijos con todo ese entorno. Lo que sí podemos hacer es enseñarles autoconciencia, autoestima, asertividad y resiliencia para que aprendan a comportarse, decidir y salir adelante a pesar de las adversidades. No dejares de insistir lo bueno que es que experimenten, se equivoquen y aprendan.

Mito #3: Todos mis hijos se educaron por igual.
Tener más de un hijo nos afecta y cambia la manera que educamos a los siguientes, esto se conoce como el “Síndrome del Orden de Nacimiento”. El primer hijo siempre recibirá mas atención y más cuidado, pues la falta de experiencia de los padres primerizos hace que tengan una fuerte necesidad de hacer todo “lo más perfecto posible”. Esto ocasiona que los primogénitos sean más confiables, concienzudos, estructurados, cautelosos, perfeccionistas y competitivos. Con los otros hijos la actitud cambia, nos volvemos más relajados a medida que aprendemos que todo este bajo control, aún cuando no lo parezca. Los hijos “intermedios”, suelen ser complacientes, algo rebeldes, muy amigueros con un gran circulo social; esto como consecuencia que el primogénito recibió «toda la atención». Los últimos hijos tienen a ser un “espíritu libre” debido a que sus padres “han relajado las riendas” y suelen ser divertidos, extrovertidos, egocéntricos y a veces egoístas. En conclusión, no te preocupes por criar a todos por igual, eso es simplemente imposible.

Educar a los hijos debe ser una tarea fascinante que debe ir más allá de detectar o corregir errores. En el siglo XXI, educar debe ser un trabajo en equipo, entre los maestros, psicólogos y la familia para lograr la felicidad y el aprendizaje de nuestros niños.

Alicia Montenegro.