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Rinitis alérgica: ¿qué debo saber y qué cuidados debo tener?

La rinitis alérgica es una enfermedad caracterizada por estornudos, mucosidad, picor de nariz y congestión nasal. Es comúnmente conocida como “nariz tupida” y en ocasiones se puede asociar con molestias en los ojos.

La rinitis alérgica se da por exposición a alérgenos, unas sustancias a las cuales estamos sensibilizados y son capaces de desencadenar los síntomas de alergia. Los más comunes son: ácaros de polvo, hongos de humedad, el pelo de perro, gato, cucarachas, polen. La presencia de estos alérgenos está determinada por donde vivimos. En las ciudades costeras y de la selva predominan los climas cálidos y húmedos. Estos son factores determinantes para la supervivencia y reproducción de los ácaros de polvo. En cambio, en la sierra se ha observado una menor concentración de estos debido al “clima seco”.

Los ácaros son insectos microscópicos que se alimentan principalmente de escamas de la piel humana. Habitan nuestros colchones, almohadas, peluches, alfombras, ropa de lana, polar o guardada, muebles tapizados, enseres que puedan atrapar polvo y también en el pelaje de animales. El cuerpo y las heces de los ácaros de polvo son potentes alérgenos capaces de generar rinitis. También conjuntivitis, asma e incluso exacerbar la dermatitis atópica.

Los síntomas de la rinitis son estornudos, mocos, pico, congestión nasal y síntomas oculares. Si bien es cierto que mejoran a lo largo de la mañana, al dejar de tener exposición a los alérgenos, pueden regresar por la noche al ingresar a la habitación o a la cama. A lo largo de toda la noche, los ácaros entran en contacto con las mucosas de la nariz, los ojos, los bronquios o la piel. Además generan una inflamación local que origina que los síntomas reaparezcan.

El tratamiento de la rinitis alérgica se basa en la evitación del alérgeno, tratamiento farmacológico y la inmunoterapia con alérgenos, comúnmente conocida como vacuna de alergia.

¿Qué podemos hacer desde casa?

Diferentes medidas ambientales en el hogar pueden lograr disminuir la exposición a los ácaros de polvo:

  • Retirar el polvo diariamente con paños húmedos; aspirar la casa semanalmente incluyendo el colchón (usar una aspiradora de agua o con filtros HEPA con potencia de 2000 watts).
  • Evitar alfombras, peluches, cojines, cortinas dentro de la habitación.
  • Cambiar y lavar la ropa de cama, pijama, funda de colchón y almohada frecuentemente y a altas temperaturas.
  • Mantener la habitación luminosa, ventilada y sin humedades en las paredes (evitar uso de humidificadores).

Respecto a los acaricidas, estos sólo evitan la reproducción de los ácaros. No retiran los demás alérgenos como las heces o los cuerpos muertos de los ácaros.

¿Qué tratamiento médico se debe realizar?

Muchas veces las medidas ambientales contra los ácaros de polvo no son suficientes. Por ello es necesario iniciar algunos medicamentos, como antihistamínicos, corticoides nasales o inhalados, broncodilatadores. Los síntomas se suelen controlar durante el uso de la medicación. Pero con el paso del tiempo o tras suspender la medicación, los síntomas regresan.

El único tratamiento eficaz y reconocido, capaz de alterar el curso natural de la rinitis o asma alérgica, es la inmunoterapia con ácaros de polvo. Esta logra mejorar la calidad de vida y disminuir o hasta desaparecer los síntomas. La inmunoterapia con ácaros de polvo (vacuna) debe ser indicada por el alergólogo.

Si su niño presenta síntomas compatibles con rinitis alérgica debería ser valorado por un alergólogo, quien evaluará integralmente a su niño. Además realizará pruebas cutáneas o prick test para determinar su posible alergia y valorará el uso de la vacuna o el tratamiento más adecuado.

 

✍: Dra. Silvia Uriarte – Médico Alergólogo. 

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