Química, ¿para qué?

Muchas personas creen que la química es totalmente memorística. Piensan que con repetir y repetir números, símbolos, fórmulas, principios, reglas y otros más, van a tener éxito al estudiarla. No hay nada más alejado de la realidad. Con esta idea, tendrían toda la razón quienes afirman que la química es muy aburrida además de repetitiva y, como si fuera poco, abstracta, compleja y muy difícil.

Otras personas afirman que la química no sirve para nada. Sin embargo, no tienen argumentos válidos para fundamentar este pensamiento. No tienen idea de lo que todos los organismos vivos debemos a la química. Solamente puedo afirmar a estas alturas del texto que la vida misma es química.

¿Cómo un docente puede enfrentar la pregunta “y la química, ¿para qué?” y seguir en su empeño por buscar las mejores estrategias de aprendizaje de los jóvenes de hoy? Es difícil, pero no imposible. Veamos cómo.

Debo reconocer que, a partir de las últimas dos décadas, la formulación de esta interrogante ha aumentado en frecuencia, de manera increíble. ¿A qué se debe esta creciente línea ascendente en el cuestionamiento acerca de esta ciencia? ¿Por qué la mayoría de jóvenes se rinde al enfrentar el razonamiento y la lógica de la química?. Es importante analizar algunas consideraciones sobre el aprendizaje de esta ciencia en cuestión.

Química es la ciencia o el conocimiento de la materia, de sus transformaciones y de las leyes que rigen estas transformaciones. Por tanto, los estudiantes necesitan aprender los contenidos químicos desde los siguientes niveles (Johnstone, 2006):

  • Nivel macroscópico: corresponde a los campos temáticos que describen el entorno con la materia o cosas que se observan, sus propiedades, sus cambios, los fenómenos que ocurren y otros que los estudiantes perciben a través de una observación común y corriente o de una observación científica.
  • Nivel submicroscópico: conformado por los temas de lo que no se ve y que debe explicarse y, lo más importante, aprenderse a través de modelos como la estructura atómica, las masas, las reacciones internas, los cuales deben ser interpretados y explicados con abstracción e imaginación.
  • Nivel simbólico: en el cual se necesita el uso de formas para explicar los modelos, las fórmulas, los nombres, con reglas y rigurosidad científica a seguir.

El docente, que conoce los campos temáticos del área y las necesidades de sus estudiantes, debe programar los campos temáticos en base a un balance de estos niveles. Ni mucha descripción porque se puede caer en la memorización ni mucho simbolismo o temas submicroscópicos que pueden hacer de la química muy abstracta y teórica.

Pero además de buscar el balance descrito, es importante tener presente que el aprendizaje de la química permite la formación ciudadana del estudiante. Por tanto, el docente de química debe guiarlo a que sea capaz de comprender lo que ocurre en su vida cotidiana. Cuando el estudiante logre identificar, con una simple mirada a su entorno, que la química está en todo y que es utilizada desde antes de la aparición de la vida, entonces no podrá cerrar los ojos y decir que la química no sirve para nada, porque de alguna manera u otra cada uno es un químico: cuando prepara sus comidas, se asea, digiere los alimentos, respira, viaja, se enferma o se cura; cuando contamina o recicla… en todo.

Aun las plantas son importantes laboratorios en donde se llevan a cabo procesos importantes durante la fotosíntesis, ¿no es maravilloso? Además, al degustar el yogur o el queso, se debe agradecer a las bacterias que, como eficientes químicos, logran hacer estos alimentos.

Estas observaciones corresponden al conocimiento inconsciente de la química. El conocimiento consciente de la importancia de la química para los seres vivos es fundamental para mejorar nuestras actitudes y hábitos de alimentación, de recreación, de prevención a nivel personal. Para los profesionales, este conocimiento los lleva a mejorar y a producir productos químicos que facilitan la vida como mejores productos de limpieza, mejores medicamentos e inclusive mejor alimentación (Helmenstine, Why Is Chemistry Important?, 2015).

Este es el reto de hoy, hacer que los estudiantes sean conscientes de lo ocurre en su propio organismo y en el medio en el que vive. Así será capaz de aplicar los conocimientos básicos de la química para mejorar su calidad de vida y, por ende, el del espacio donde habita. La próxima vez que le pregunten “y la química, ¿para qué?” tiene usted la respuesta en su propia vida.

 

✍: Ana María Gonzales – Profesora de Química.

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