fbpx

Blog educativo

¿Qué hago si mi hijo en lugar de hacer la tarea de matemática se pone a dibujar?

– ¡Hijo, haz tu tarea y deja de jugar!
– ¿Otra vez dibujando? ¿Acaso no tienes examen?
– Estudia y después sigues pintando los dibujos.

Típicas frases de papás con “hijos distraídos”. Como padres, sentimos la presión de tener niños de éxito y a veces decimos frases que desestabilizan el entorno y desmotivan.

Un niño que “se distrae” antes de empezar las tareas de matemáticas, no esta perdiendo el tiempo. Esta centrado en sus fortalezas o buscando un estado más placentero previo a realizar la tarea. Los padres y maestros debemos estimular sus áreas de creatividad y genialidad, pero a la vez promover las funciones ejecutivas y la mentalidad de crecimiento para que realice las tareas que no le gustan o que le cuestan un poco más. Castigar a un niño por “distraerse” tendrá un resultado a corto plazo; pero el resultado a largo plazo será que, ese mismo niño, no volverá a sentir placer para estudiar o motivarse en actividades que no sean de su agrado.

¿Qué hacer en vez de castigar? Hay que trabajar las funciones ejecutivas como la importancia de postergar un impulso (control inhibitorio) y el organizar las acciones necesarias para alcanzar una meta concreta (planificación).

1. Trabajar las funciones ejecutivas

– Control inhibitorio:
Una forma de trabajar el control inhibitorio es enseñar a nuestros hijos que esperen un tiempo antes de darles lo que desean. Hay que prolongar el tiempo de espera, poco a poco, hasta lograr que sean capaces de controlar sus impulsos. También podemos hacer un letrero STOP en cartulina, en la parte de atrás de la cartulina se escriben cincos pasos 1. Paro, 2. Pienso, 3. Cuento hasta tres, 4. Decido, 5. Sigo. Esta señal de STOP se mostrará siempre que realice algo impulsivo o cuando se distraiga.

– Trabajar la planificación y manejo del tiempo:
Los padres debemos hacer, junto con nuestros hijos, planes de trabajo cortos con metas simples que se deben cumplir en un tiempo establecido. Luego progresivamente hacer planes más largos y complejos.

2. Motivar y fomentar la mentalidad de crecimiento.

Empezar las tareas más simples o por aquellas que ya conoce; explicando que eso que “ahora ya sabe” alguna vez no lo supo. Motivarlos explicándoles que el aprendizaje depende del esfuerzo y no de una capacidad innata.

3. Reconocer las emociones

Las emociones positivas facilitan la memoria y el aprendizaje, mientras que las emociones negativas dificultan la concentración y el aprendizaje del estudiante. Hay que enseñar a nuestros hijos a reconocer las emociones (el miedo, la sorpresa, la aversión, la ira, la tristeza y la alegría), preguntarles que emoción sienten cuando estudian y que piensan sobre si mismos, como se sienten cuando aprenden rápido o cuando le cuesta aprender. Formar una buena autoestima a través de trabajar la autoconfianza, el autoconcepto y la autoimagen.

La neurociencia nos enseña que el cerebro de los niños se modifica permanentemente a través de su interacción con el ambiente, todas sus experiencias generarán un gran impacto y esto se reflejará en su forma de afrontar los retos y los fracasos en la adultez.

Alicia Montenegro