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Mentalidad de crecimiento. ¿De qué estamos hablando?

¿Qué ocasiona que un niño realmente capaz se dé por vencido ante el fracaso, cuando otros niños igual de capaces buscan formas de afrontarlo, no se desaniman y siguen intentando una y otra vez? Si un niño asume retos y es persistente, se debe a algo más que estar motivado o ser resiliente, se debe a su mentalidad de crecimiento.

¿Qué significa la mentalidad de crecimiento?

El concepto de mentalidad de crecimiento fue desarrollado por la profesora Carol Dweck de la Universidad de Stanford en Estados Unidos. Ella observó que los niños que superaban los problemas y alcanzaban los retos, eran aquellos que creían que sus capacidades podían modificarse en el tiempo y mejorar.

Desde que somos niños nos movemos en un sistema de creencias e intereses. Esto finalmente se describe como nos enfrentamos a los retos y fracasos, lo cual genera una serie de comportamientos que se pueden agrupar en dos: 

PERSONAS CON MENTALIDAD FIJA: Son personas que piensan que sus capacidades son rígidas y que no puede modificarse, sin importar lo mucho que lo intenten. Estas personas piensan que las habilidades son naturales y no se pueden desarrollar. Se enfocan en el resultado final, bueno o malo. 

PERSONAS CON MENTALIDAD FIJA: Son personas que piensan que sus capacidades se pueden desarrollar en competencias. Es decir, reconocen la habilidad innata de algunos, pero consideran que el trabajo desarrolla las capacidades de cualquier individuo.

Mentalidad fija vs Mentalidad de crecimiento

Las diferencias entre la mentalidad de crecimiento y la mentalidad fija hacen referencia a como reaccionamos y como nos enfrentamos al esfuerzo, al reto, a los errores y a los consejos:

  1. Esfuerzo: Las personas con mentalidad fija ven el esfuerzo como algo negativo ya que lo consideran como consecuencia de no ser lo suficientemente buenos. Mientras que las personas con mentalidad de crecimiento consideran que el esfuerzo es útil y es parte del proceso de aprendizaje.
  2. Retos: Las personas con mentalidad fija evitan los retos por considerarlos una amenaza o por no querer quedar mal frente a otros. Les gustan los retos ya que para ellos es una oportunidad de mejora. Además, tienen la capacidad de persistir en su objetivo a pesar de los contratiempos.
  3. Errores: Las personas con mentalidad fija se desmotivan fácilmente con los errores, lo ven como un fracaso por de falta de inteligencia o talento. Por el contrario, las personas con mentalidad de crecimiento ven en el error una oportunidad de aprender, de desaprender y mejorar. 
  4. Consejos: Las personas con mentalidad fija suelen tomarse los consejos o críticas como algo personal y se ponen a la defensiva. No ven la importancia de los consejos porque no creen en la facultad de desarrollar o mejorar sus capacidades. Al lado opuesto, las personas con mentalidad de crecimiento escuchan atentamente las críticas, las analizan y valoran y finalmente las usan como parte de su aprendizaje.

La manera como un niño afronta los retos o fracasos no es algo fijo, se puede modificar en el tiempo. De hecho, todos tenemos una mezcla de mentalidad fija y de crecimiento que se modifica de acuerdo con las experiencias que hemos tenido y con las críticas que hemos recibido. Fomentar una mentalidad de crecimiento trae verdaderos beneficios a los niños y los padres, los ayuda a desaprender y reinventar la manera de enfrentarse a los retos y fracasos.

Alcanzar la mentalidad de crecimiento es un proceso largo, que va mas allá de la motivación y de los resultados a corto plazo. Para alcanzarla hay que pensar en largo plazo y trabajar desde muy niños la determinación, la resiliencia, la empatía y el valor del esfuerzo.

 

✍: Alicia Montenegro – Directora.

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