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¿Cómo crear hábitos para evitar la procrastinación?

La procrastinación es la acción de retrasar y dejar para después actividades o situaciones que deben atenderse. Usualmente, son sustituidas por otras actividades o situaciones menos importantes o más agradables. ¿Cómo podemos evitar el retraso de nuestras actividades?

Procrastinar es habitual en la conducta humana, pero esto genera retrasos evitables con la consecuente disminución de la productividad y el aumento de los costes económicos, sociales o emocionales. Por esto es importante trabajar hábitos contra la procrastinación desde pequeños. 

Para poder trabajar hábitos contra la procrastinación es fundamental conocer la raíz de esta. ¿Qué tipo de cosas suele aplazar el niño? Las causas son infinitas, pero entre las más comunes tenemos la falta de confianza para realizar la tarea, distracciones, estrés o hábitos de aplazamiento aprendidos. Una vez encontrada la causa de la procrastinación podemos usar una serie de métodos para disminuirla.

Priorizar no es procrastinar

Enseñar a los niños a priorizar mediante una lista de trabajo o crear un Tablero KanBan. Un Tablero KanBan es un tablero dividido en tres columnas (“pendiente”, “realizándose” y “acabado”) en el que se colocan las tareas mediante Post-Its. Con los Tableros KanBan los niños ven qué tareas tienen y cómo avanzan de un lado a otro del tablero. De esta manera se logran concentrar y priorizar el esfuerzo logrando hacer entregas regulares.

Dividir un proyecto en pasos mas cortos

Si hemos identificado que nuestros hijos procrastinan a la hora de hacer trabajos largos y tediosos podemos dividir la tarea en procesos más cortos. Proponer metas reales y marcar en un calendario fechas provisionales ayudan a obtener la tarea completa en la fecha solicitada. Con este sistema de trabajo no solo trabajamos en la procrastinación, sino también en las funciones ejecutivas como la persistencia dirigida a la meta. 

Horarios de trabajo

Acordemos con nuestros hijos un horario de trabajo con un número de tareas a realizar. La lista tiene que ser exigente pero alcanzable. Recordemos que si sobrecargamos de tareas generamos estrés y si no retamos al niño lo desmotivamos. Trabajando objetivos exigentes pero alcanzables desarrollamos una sana autoestima y con esto prevenimos que los niños pospongan tareas por miedo al fracaso. Igual de importante que lo anterior es el refuerzo positivo cuando hayan finalizado la tarea.

Evita distracciones.

Una vez hayamos acordado el horario de trabajo debemos asegurarnos de que no tengan distracciones a su alcance (televisión, computadora, teléfono celular, etc). El multitasking y las distracciones son aliados de la procrastinación. Una vez que hayan terminado con las tareas descritas en el horario acordado podrán dedicarse a otras cosas. 

El error es parte del aprendizaje.

No hay que castigar el error, hay que enseñarles a que no tengan miedo al fracaso y fomentar que lo vuelvan a intentar. También hay que enseñarles que lo perfecto es enemigo de lo bueno. Cuando un niño es demasiado perfeccionista, buscará aplazar el inicio o el final de las tareas por miedo a no cumplir con ese ideal. Hay que educarlos para que se enfrenten a la tarea en lugar de posponerla, enseñarles a que es más importante hacerlas bien que esperar a que sean perfectas.

Una vez que hayamos puesto en practica los métodos descritos, hay que desarrollar la autonomía y autorregulación de nuestros hijos. Es importante que, poco a poco, aprendan a realizar sus tareas y a gestionar sus tiempos. Hay que recordar que lo más importante es educar con el ejemplo. Los invito a introducir cada uno de los hábitos en su vida diaria para ayudar a disminuir la procrastinación de nuestros hijos.

 

✍: Alicia Montenegro – Directora. 

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