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Educar a través de la disciplina positiva

Orientar la educación a través de la disciplina positiva, desterrando la educación autoritaria, no es una tarea sencilla. Para definir este término, los psicólogos Alfred Adler y Rudolf Dreikurs hacen uso del lema “firme y amable”. La propuesta de esta corriente es educar a través del afecto y la comprensión. El objetivo es ser firme sin ser rígido.

La disciplina positiva es importante para transmitir valores a nuestros hijos. De esta manera, serán capaces de asumir responsabilidades. No obstante, es una tarea complicada por lo que, durante el proceso, tanto padres como profesores cometen fallas, pues se han acostumbrado a un tipo de educación estricta y limitante.

La organización internacional “Save The Children” tiene la labor de divulgar los beneficios de la disciplina positiva. Esta ONG ofrece un práctico manual online para ser utilizado en casa, el cual está enfocado en la resolución de problemas desde una perspectiva conciliadora.

Los pilares fundamentales de esta disciplina son esenciales a lo largo de todo su desarrollo. Aunque su hijo tenga 20 años, usted podrá usar estos principios para apoyarlo en el momento de tomar decisiones, resolver problemas y encontrar enfoques constructivos para enfrentar diversos conflictos.

Pilares de la disciplina positiva

Son cinco los pilares fundamentales de la disciplina positiva:

Identificar objetivos a largo plazo: Son aquellas metas que los padres desean lograr para cuando sus hijos sean adultos.

Brindar calidez: Dar seguridad emocional, amor, afecto verbal y físico, respeto por el nivel de su desarrollo, sensibilidad a sus necesidades y empatía con sus sentimientos.

Brindar estructura: Tener los lineamientos claros para el comportamiento, expectativas definidas, razones claramente explicadas y apoyo para ayudar al niño a tener éxito. La estructura ayuda a que su niño aprenda lo que es importante. Le ayuda a entender sus errores y a saber qué hacer para remediarlo.

Entender cómo piensan y sienten los niños: Cuando miramos el mundo a través de los ojos de un niño podemos empezar a entender su comportamiento. Entonces podremos ser maestros mucho más eficaces.

Resolución de Problemas: Determinar razón por la que su hijo se comporta de cierto modo y, a partir de allí, buscar las soluciones posibles.

Cinco razones para usar la disciplina positiva

Se basa en el respeto, no en la imposición: a través de esta metodología, se refuerza al niño a tomar decisiones, se le dirige con firmeza. El objetivo es que el niño sea capaz de autorregular sus emociones.

Se fomenta la autonomía: Se le enseña a asumir las responsabilidades de acuerdo a su edad; mientras el adulto refuerza las actitudes positivas.

Ni autoritarismo ni permisividad: Se basa en la firmeza dentro de la comprensión. Explicándoles los límites y las consecuencias de sus acciones, llevándolos a la reflexión.

La educación es cosa de todos: Es decir que la responsabilidad recae en los padres, maestros, psicopedagogos y demás profesionales.

Educar en el ejemplo y con soluciones: El comportamiento de los educadores debe ser ejemplar e inspirador.

Recordemos que la disciplina positiva es:

  • Una solución enfocada en el respeto y en los principios de desarrollo de la niñez.
  • Meta a largo plazo, de ser sostenida, que desarrolla la auto-disciplina de su hijo.
  • Comunicación clara de las expectativas del niño, de las reglas y límites propuestos por los padres.
  • Construir una relación de respeto mutuo con su hijo.
  • Enseñar a sus hijos habilidades a largo plazo.
  • Incrementar las competencias, principalmente la confianza, de su hijo para un manejo adecuado de los desafíos.
  • Enseñar cortesía, no-violencia, empatía, auto-respeto, derechos humanos y respeto por otros.

 

✍: Gisella Vidal – Coordinadora de primaria.

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