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¿Duermes con tu bebé? Qué dice la neurociencia sobre el colecho.

¡Ha llegado el bebé! Hemos vuelto a casa muy contentos, pero ¿Hacemos colecho o no hacemos colecho? La palabra colecho significa compartir el lecho. Implica dormir muy próximo a tu hijo, puede ser en la misma cama o en la misma habitación.

El cerebro del recién nacido es un órgano inmaduro. Sin embargo, hay una parte del cerebro que está en pleno funcionamiento y ese es el cerebro primitivo. El cerebro primitivo es el que controla los comportamientos instintivos y que se centra en las actividades más básicas de la supervivencia. Para un recién nacido, la ausencia de la madre es entendida como una amenaza y genera estrés.

La mayoría de los mamíferos duermen con sus hijos. ¿Por qué se nos dice a los humanos que no lo hagamos? Según los estudios de neurociencia, dejar llorar a un recién nacido eleva las hormonas de estrés y daña las interconexiones neuronales, haciéndolo más ansioso e inseguro cuando crezca. El dormir cerca de la madre disminuye las hormonas del estrés del bebé, mejorando el sueño y favoreciendo el desarrollo cerebral.

¡Debemos tener cuidado con los bebés muy pequeños y el riesgo de muerte súbita! Pero, en general, dormir con el bebé no implica más riesgo que dormir separado de él. Los pediatras recomiendan que los recién nacidos duerman junto a la cama de los padres, pero no en la cama de los padres. Además, se recomienda que el bebé duerma boca arriba, que el colchón sea firme (no debe deformarse por el peso) y que se eviten las almohadas, peluches o edredones. Para dormir con tu bebé: ponte de lado, coloca el brazo que queda hacia el colchón por encima de la cabeza de tu niño y tus rodillas bajo sus pies. Esta posición evitará que vayas hacia adelante o hacia atrás.

Se recomienda mantener esta práctica hasta los tres años, a partir de esa edad se empieza a desarrollar una segunda estructura del cerebro “el sistema límbico”. Si el cerebro reptiliano es el responsable de la supervivencia individual, el cerebro límbico es el responsable de la supervivencia como grupo o sociedad. A partir de los tres años se debe empezar a poner normas y reglas que enseñe a los niños a vivir en sociedad. El niño debe adaptarse a dormir solo, pero hay que hacerlo de forma progresiva. Para hacer la transición se recomienda acostar a los niños en su cama, pero dejarlos volver a la de los padres si se despiertan durante la noche. Poco a poco dejaran de ir a la cama de los padres.

Gracias a los avances en neurociencia tenemos la evidencia para desechar costumbres y mitos, ahora podemos afirmar que el colecho forma parte de la educación emocional de los recién nacidos y esto disminuye las probabilidades de problemas de conducta posteriores.

Alicia Montenegro